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Cantabria: Menhires de Valdeolea

24 Febrero 2014

El valle cántabro de Valdeolea se encuentra en el sur de Cantabria limitando con Palencia y a tiro de piedra de Quintanas de Hormiguera. Este valle ofrece la Ruta de los Menhires que tiene una longitud de 12 km y en la que se encuentran 8 monumentos megalíticos de hace unos 5.000 años.

Una de las explicaciones más aceptables de estos monumentos es que se trataba de delimitaciones territoriales de las primeras comunidades sedentarias de la prehistoria. Lo que sí está claro es que tenían gran importancia ya que hay que tener en cuenta el enorme esfuerzo que suponían: estas piedras de arenisca tuvieron que ser acarreadas una distancia mínima que oscila entre 1 y 2 km, más el trabajo de hincado de la misma.

La ruta está diseñada para hacerse caminando pero también puede hacerse en coche [Alojamientos Rurales cercanos].

La ruta comienza en Mataporquera. Hay una carretera que sale detrás del cementerio que se encuentra pegado a la iglesia. Allí se encuentra la primera señal indicadora de la ruta. Seguimos la carretera que no mucho después se convierte en una pista que sirve para adentrarse en los campos de labranza. Seguimos la pista sin desviarnos de ella (hay un cruce a la derecha a la mitad del trayecto pero debemos seguir de frente). Llega un momento en que la pista se convierte en camino, pero se puede proseguir con el coche hasta el primer cruce señalizado en el que se nos indica la situación del primer y segundo menhir.

Se encuentra en una zona de pinar y hay que subir una cuesta bastante empinada para llegar a donde se encuentra. Este menhir mide 3,68 m de los que 2,55 m son visibles y, como el resto de menhires de la ruta, está orientado hacia el sureste que es la orientación en la que se pone el sol durante el equinoccio de verano, lo que hizo pensar que tenían alguna relación con cultos solares.

El menhir Piedrahita tiene grabada una cruz que volveremos a ver más adelante.

Regresamos al cruce donde se nos indica que el menhir El Peñuco se encuntra a 500 m. El camino se acaba convirtiendo en un sendero. Es un muy bonito paseo que se vió favorecido por la anaranjada luz del sol poniéndose. Tras disfrutar del trayecto divisamos el monumento colocado en lo alto de una loma. Este menhir mide 4 m y no tiene ningún grabado visible.

Tras la visita a El Peñuco volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar al coche para regresar a Mataporquera. Una vez en esta localidad, se toma la carretera dirección Olea y Reinosa hasta llegar al cruce en el que se indica La Cuadra (cruce que se toma a la izquierda). Llegados a la entrada al pueblo (un desvío señalizado a la derecha) no la tomamos viendo poco más adelante una pista a la izquierda que lleva directamente al menhir La Llaneda.

No paramos en él para conservar el orden de los mismos y proseguimos de frente por la pista (dejando La Llaneda a la izquierda) hasta que se divisa el tercer menhir de la ruta en lo alto de una loma hacia la derecha. Nos dirigimos hacia él a través de los caminos existentes entre las tierras de labranza hasta llegar prácticamente a su base donde dejamos el coche. Hicimos la pequeña ascensión hasta Cabezudo para disfrutar del más grande de los menhires de la ruta y del norte de España (4,85 m).

Este menhir tiene grabada la misma cruz que vieramos en Piedrahita.

Para poderlo disfrutar tal y como fue en su día, ha necesitado ser restaurado ya que se encontraba partido.

Bajando la loma regresamos al coche para volver al cuarto menhir: La Llaneda. Este monumento no se encuentra hincado en la tierra ni se conoce el lugar exacto en el que se encontraba ubicado ya que se encontró caído por la zona (3,78 m).

Dejando el coche en este menhir nos dirigimos caminando al siguiente menhir: La Puentecilla.

Hay que tomar la pista que deja La Llaneda a la derecha y atravesar un campo de labranza (creo que es el tercero que se encuentra a mano izquierda) para luego subir una pequeña loma en la que está ubicado. Este menhir mide 2,35 m y tiene también unos grabados casi desdibujados: una cruz y otro dibujo que podría asemejarse a un tridente.

De nuevo regresamos al coche y vamos a Casasola. Al borde de la carretera hay un restaurante donde se puede dejar el coche. Volvemos atrás a pie por la carretera hasta llegar casi a una curva a derecha. Detrás de la señal de tráfico que indica esta curva se encuentra la señalización de los siguientes menhires: La Matorra I y La Matorra II. Hay que pasar un cercado y caminar por un sendero un tanto invadido por zarzas.

Estos dos menhires son los más pequeños de la ruta (1,60 y 2,20 m respectivamente) y tienen como peculiaridad que están separados tan sólo por 10 m.

La Matorra II tiene grabada una cruz y en su cara sur tiene cuatro rebajes circulares formando un semicírculo.

En Casasola también se pueden ver los restos de un puente y calzada romana, aunque no se puede ver bien porque se pasa sobre el puente y éste está bastante tapado por la vegetación.

Volvemos a tomar el coche y dejamos atrás Casasola para proseguir dirección Olea y entrar en Reinosilla. Allí se encuentra la indicación del último de los 8 menhires: Peñahincada (3 m). Como en el resto de los casos, se puede acceder por la pista con el coche llegando hasta el mismo menhir.

Después de recorrer la ruta es muy recomendable visitar dos iglesias que se encuentran muy cerca de este lugar: la de Mata de Hoz (San Juan Bautista) y la de Santa Olalla (Santa Eulalia). Dos iglesias que tienen pinturas murales góticas que no se deben dejar de ver.

Las iglesias se encuentran cerradas y es preciso llamar al teléfono 609 339 222 para que vaya un guía a abrirlas. Recomiendo que se llame al guía con tiempo ya que una sola persona enseña unas 5 iglesias de la zona y nunca se sabe lo cerca o lejos que se encuentra.

También hay que tener en cuenta que los lunes no se abren estas iglesias ya que es el día de descanso (creo recordar que el horario de visita es de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:30).

 

Noticia publicada en www.vivircantabria.es a través de PequeEscapadas.blogspot.com.es

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